Todavía es por la manaña muy temprano cuando se despierta el granjero. Hasta la puesta de sol domina entonces la vida pulsante. En la finca van de camino tractores y cosechadoreas, las gallinas corren por el terreno, los campos se cultivan y se cuida a los animales.
Antes tensaba el propio granjero su caballo, hoy conduce un tractor y aparatos modernos sobre los campos y sin embargo la vida en la granja parece relajada, siguiendo sus propias leyes y las de la naturaleza.
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